Un psicólogo que quiere conseguir pacientes por Instagram tiene un problema que no tiene casi nadie más: su trabajo se basa en la confidencialidad, y el contenido se basa en enseñar. No puedes contar casos, no puedes mostrar resultados, no puedes publicar testimonios. Y aun así tienes que generar suficiente confianza para que alguien dé el paso más difícil: pedir ayuda.
Se puede hacer. Pero el sistema es distinto al de un coach o un infoproductor, y conviene montarlo con las reglas claras desde el principio.
Qué frena a tu futuro paciente
Quien te sigue y aún no ha pedido cita no suele dudar de tu formación. Le frenan otras cosas:
- No sabe si «lo suyo» es para ir al psicólogo o si está exagerando.
- No sabe cómo es la terapia por dentro: qué se hace en la primera sesión, cuánto dura un proceso, qué pasa si no conecta contigo.
- Le da vergüenza o miedo. El estigma sigue ahí, sobre todo en hombres y en personas mayores.
- En terapia infantil y adolescente, quien decide no es el paciente. Son los padres, y tu contenido tiene que hablarles a ellos.
El contenido de un psicólogo funciona cuando reduce esas barreras: explica, normaliza y muestra cómo eres como profesional.
Verticales de contenido para psicología
- La terapia por dentro. Primera sesión, frecuencia, cambio de psicólogo, terapia online frente a presencial, qué es y qué no es un proceso terapéutico.
- Psicoeducación. Qué es la rumiación, por qué la evitación mantiene la ansiedad, diferencia entre tristeza y depresión. Siempre informativo, nunca como autodiagnóstico.
- Herramientas entre sesiones. Un registro de pensamientos, una técnica de respiración, cómo preparar una conversación difícil.
- Psicología pop, revisada. «Narcisista», «tóxico», «corta con quien no te suma»: qué hay de cierto y qué simplifica demasiado.
- Para quien acompaña. Cómo ayudar a una pareja con ansiedad, qué decir a un hijo que no quiere ir al colegio.
Ideas de reels
- «Qué pasa en una primera sesión conmigo», contado de principio a fin.
- «Tres señales de que te vendría bien pedir ayuda, y una de que quizá todavía no».
- Reacción a un vídeo viral que llama narcisista a cualquiera.
- «Qué decir, y qué no, a alguien que está teniendo un ataque de pánico».
Ideas de vídeos largos
En YouTube la gente busca entender antes de decidir. Vídeos como «Cómo elegir psicólogo: preguntas que puedes hacer antes de empezar», «Terapia cognitivo-conductual explicada sin tecnicismos» o «Mi hijo adolescente no quiere ir al psicólogo: qué hacer» atraen a personas que ya están cerca de pedir cita. Trabaja el guion para que el tono sea cercano y sin alarmismo.
Lead magnets que respetan la profesión
- Guía para elegir psicólogo: qué preguntar, cómo comprobar la colegiación, qué esperar de las primeras sesiones. Lo pide quien está decidiendo, que es justo tu paciente.
- Plantilla de registro de pensamientos con un ejemplo rellenado y una explicación breve.
- Guía para padres sobre cómo plantearle a un hijo adolescente ir a terapia.
Evita los tests que parecen diagnósticos («descubre si tienes ansiedad»). Pueden generar alarma o falsa tranquilidad, y no son el formato que la profesión considera adecuado.
Historias sin pedir datos sensibles
Las encuestas de historias no son anónimas para ti: ves quién vota. Por eso no preguntes «¿tienes ansiedad?». Pregunta sobre temas generales: «¿Sabías que puedes pedir una primera sesión para ver si encajas con tu psicólogo?». Una secuencia sencilla:
- Pregunta general sobre la terapia (sí o no).
- Respuesta: lo que la mayoría no sabe de cómo empieza un proceso.
- Cómo es tu primera sesión, en dos frases.
- CTA: «Si quieres la guía para elegir psicólogo, respóndeme GUÍA».
El DM no es la consulta
En otros sectores el DM sirve para cualificar. Aquí sirve para acoger: responder dudas prácticas (precio, formato, horarios) y proponer una primera sesión o una llamada breve informativa. No hagas terapia por mensajes. Ten preparada una respuesta para cuando alguien te escriba en crisis: en España, la línea 024 de atención a la conducta suicida y el 112 para emergencias.
Límites éticos y legales
- Secreto profesional siempre. Nada de casos reales ni «inspirados en» que alguien pueda reconocer. Si usas un ejemplo, que sea un patrón general.
- Sin testimonios de pacientes. Son datos de salud y comprometen la relación terapéutica.
- No prometas curas ni plazos. «Supera la ansiedad en ocho sesiones» no es honesto.
- Sigue el código deontológico del Consejo General de la Psicología y consulta con tu colegio los requisitos de publicidad sanitaria de tu comunidad autónoma.
- Muestra tu número de colegiado y, si haces psicoterapia sanitaria, tu habilitación. Es lo primero que comprueba un paciente informado.
- Cuida las imágenes. Evita las fotos de stock con la cabeza entre las manos: refuerzan el estigma que quieres reducir.
Errores típicos
- Publicar frases inspiradoras sin contexto. Generan me gustas, no consultas.
- Hablar en jerga clínica a quien todavía no sabe si necesita ayuda.
- No decir para quién trabajas. «Atiendo a adultos» es demasiado amplio; «ansiedad en estudiantes universitarios» se recuerda.
- Copiar técnicas de venta agresivas de otros sectores. En psicología, la presión en el DM rompe la confianza.
Cómo queda el sistema
YouTube responde las dudas de quien está pensando en empezar terapia. Instagram mantiene la cercanía: psicoeducación, cómo es la terapia por dentro, una guía útil, historias que informan y un DM que acoge y propone primera sesión. Es más lento que en otros sectores, y debe serlo.
En ABMedia trabajamos sistemas de contenido para marcas personales en Instagram y YouTube. En un sector como este, cualquier estrategia empieza por las reglas de tu colegio profesional, no por las métricas.